Mi barca se ha detenido
su capitán se marchó a la orilla.
Ya mi alegría perdió su flor,
sus pétalos de espuma se ahogaron en mis labios
con todas las palabras de amor que se dijeron.
El espacio y el tiempo recogieron sus alas,
y se posaron sobre el inmóvil horizonte...
mi pupila se ha detenido recogiendo todo el gris del cielo.
Cae la noche y no tengo el abrigo de su voz.
El invierno nocturno habitó todo mi cuerpo
sin dejar una gota de frío para el resto del planeta.
Mi barca dice adiós a todas las estrellas que se fueron tras de él.
La noche se hace larga en las velas que tristemente se recogen.
Me sumerjo en el silencio acallando mi última plegaria...
escucho la voz del mar que me acoge en su ternura.
Ya los sueños y recuerdos no me pesan.
Aquí el mar me acunará en su húmedo abrazo para siempre.
Aquí el mar me acunará dentro de aquél hermoso caracol
que cantó en nuestros oídos tantas veces: ¡TE AMO!
Tal vez, algún día el vaivén de las olas
me retorne a la orilla donde perdí a mi capitán.


Ayer, en el estacionamiento del Condominio, me dijiste de tu sitio en internet. Tus poemas son exquisitos y de gran sensibilidad y profundidad. Sigue adelante.
Gloria
Publicado por: Gloria | 01/08/06 en 17:24